domingo, 10 de agosto de 2008

Manzikert 1071. El principio de la decadencia bizantina.




La subida al trono de Romano IV Diogenes , un militar, llevó a la organización de un ejército de 70.000 hombres para reconquistar el terreno perdido ante los turcos.

En 1071 el normando Robert de Giscard tomó la ciudad de Bari , que era el último reducto bizantino en el sur de Italia. El emperador Romano IV había dado por perdida Italia y en su lugar se conformaba en hacer frente a los turcos. Partió hacia el este con un ejército de 60.000 soldados de caballería pesada llamados también catafractos a los que se sumaban numerosos grupos de infantería. De los cuales sólo la mitad eran bizantinos siendo el resto mercenarios turcos o normandos.

De los soldados bizantinos, una parte estaba al mando del estratego Andronico , perteneciente a una familia rival al emperador. En cuanto a la Guardia Varega se quedó en Constantinopla , no interviniendo en la batalla.

Tras atravesar Anatolia y asegurar algunos fuertes por el camino, Romano envió al destacamento turco de avanzadilla mientras él seguía hacia Manzinkert . No se sabe qué fue de los mercenarios turcos, si fueron atacados o simplemente desertaron, pero no se volvió a saber de ellos.

En el ejército bizantino había muchos soldados inexpertos, y la lealtad de algunos generales era dudosa, pero con ellos retomó la ciudad de Mazinkert, ubicada al este de la actual Turquía que los selyúcidas habían tomado con anterioridad. Con ello violaba el tratado de paz que había firmado con Alp Arslán años antes. Éste se encontraba en Siria y tuvo que abandonar sus planes para retroceder precipitadamente a enfrentarse a los bizantinos.

El ejército Selyúcida estaba conformado en su mayoría por caballería ligera, que no estaba armada para resistir un ataque frontal de la caballería pesada bizantina, pero era más ágil y podía maniobrar mejor.

Alp Arslan llegó Mazinkert el 25 de agosto de 1071. Ante el avistamiento del ejército enemigo Romano IV ordenó a su caballería que cargase contra los turcos, con lo cual violó una de las normas básicas de la estrategia bizantina: nunca debía enviarse caballería pesada a perseguir a la caballería ligera, a menos que ésta estuviera acorralada contra un río u otra barrera: tales persecuciones sólo agotaban a los caballos y los volvían vulnerables ante un contraataque. Así sucedió: los turcos huyeron con la pericia necesaria para no dejarse acorralar y hostigaron con flechas desde lejos. El emperador vio que sus tropas se estaban agotando y ordenó la retirada. Caída la noche mientras las tropas bizantinas trataban de instalarse en un campamento, los turcos atacaron por todas partes adoptando una formidable maniobra de pinzas . Durante la batalla, en la que Romano comandaba la vanguardia , los mercenarios normandos decidieron no intervenir, mientras que la retaguardia , dirigida por Andrónico Ducas, se dio a la fuga dejando desamparado al basileus y volvió a Bizancio a apoyar sus propios intereses políticos.

La falta de organización, sumada a la gran pericia de Alp Arslan , permitió a los turcos destruir completamente el ejército bizantino y capturar al propio emperador. Nunca antes los enemigos de bizancio habían derrotado tan contundentemente al ejército bizantino. El desastre de Mazinkert marcó el inicio de la decadencia militar de Constantinopla.