jueves, 30 de abril de 2009

Sitio de Antioquía. Octubre 1097-Junio 1098



En el otoño del año 1097 la primera cruzada estaba en su apogeo. El principal cuerpo del ejército cruzado, apoyado por la población armenia de confesión cristiana, cruzó los montes antitauro y Amano antes de llegar a Marash. En el camino los cruzados perdieron muchos de sus caballos antes de conseguir a la próspera ciudad de Marash, presentándose el 20 de octubre ante los muros de Antioquía. El asedio de esta ciudad, que duró hasta junio de 1098, fue un acontecimiento crucial para la primera cruzada, que los contemporáneos designaban a menudo como "guerra de Antioquía".



Las fortificaciones de la ciudad eran realmente inexpugnables si los defensores sabían mantener la calma. Se componían de una muralla de 10 m de altura y cerca de 400 torres de 20 metros situadas a la distancia de un disparo de arco; la ciudadela se hallaba ubicada a 330 metros, sobre el monte Silpio, al norte del río Orontes, cuyas márgenes brindaban aún mayor protección. El comandante turco Yaghi-Siyan tenía bajo su mando una guarnición leal y bien abastecida. Solamente la numerosa población armenia de la ciudad le dio motivo de preocupación.

Takikios, el representante del emperador Alejo de Constantinopla, propuso una estrategia de asedio a distancia basada en el control de la frontera de Baghras, situada 20 Km al norte, pero los jefes cruzados eran conscientes de la necesidad de mantener sus fuerzas unidas y prefirieron estrechar el bloqueo. En noviembre, la guarnición efectuó salidas, lanzando la caballería contra los sitiadores instalados al otro lado del Orontes, de modo que los cruzados construyeron un puente de barcas para poder desplegar sus fuerzas rápidamente en caso de ataque enemigo.



Cuando el invierno se echó encima, los víveres comenzaron a escasear. En Navidad, Bohemundo de Tarento y Roberto de Flandes llevaron a cabo una incursión contra Alepo, capturando rebaños de ganado y abundante botín. Además, tropezaron con una unidad de refuerzo al mando de Duqaq de Damasco y la derrotaron. A pesar de todo, la situación de los suministros alimenticios llegó a ser crítica en enero, cuando los precios en el campamento se elevaron por las nubes y muchos cruzados pobres murieron de hambre. Los caballos de los nobles también sufrieron; apenas 1000 fueron considerados aptos para el servicio.



El 9 de febrero, tropas de refuerzo bajo el mando de Ridwan de Alepo atacaron a los sitiadores, apoyadas por una enérgica salida de la guarnición. Los cruzados, aunque débiles, rechazaron ambas tentativas y capturaron muchos caballos, de los que andaban desesperadamente necesitados. En marzo, su situación comenzó a mejorar, cuando arribaron barcos a San Simeón, el puerto de Antioquía. Pero el primer convoy de víveres procedente de la costa fue objeto de un ataque y hubo de ser rescatado por las tropas de Bohemundo, que infligió 1500 bajas a la caballería antioquena. Este triunfo supuso un gran estímulo para la moral de los cruzados. Rápidamente construyeron dos castillos de asedio para estrechar el cerco a la ciudad. Ese mismo mes se dotó a la mezquita situada frente al puente fortificado con dos torres y muros contruidos con lápidas funerarias musulmanas, tras lo cual se confió su defensa a Raimundo de Saint Gilles. En abril, Tancredo de Galilea fortificó el monasterio de San Jorge ubicado frente a la puerta del mismo nombre.

El primero de estos castillos brindó protección a los suministros de víveres que llegaban desde la costa para los cruzados, mientras que el segundo impidió que los convoyes musulmanes alcanzasen la ciudad.

Se habían vuelto las tornas y ahora les tocaba morirse de hambre a los asediados. Firuz, un prominente cristiano de origen armenio negoció secretamente con Bohemundo. La noche del dos de junio entregó una torre a los cruzados, que irrumpieron en la ciudad enloquecidos. Muchos barrios fueron pasto de las llamas, mientras la guarnición de Yaghi-Siyan se retiraba a la ciudadela. Los acontecimientos que se sucedieron a continuación son casi milagrosos. El cinco de junio, un gran ejército bajo el mando de Kerbogha de Mosul, enviado por el califa de Bagdad, se presentó ante los muros de Antioquía con el propósito de poner cerco a los antiguos sitiadores. Se había retrasado quince días, durante los cuales asedió a Balduino en Edesa. El 8 de junio, arrebató a los cristianos la mezquita fortificada ( La Mahomerie ), dejándoles en una situación calamitosa, atrapados entre dos fuerzas enemigas en una ciudad devastada, carente de provisiones y sin una vía de escape a la vista. Algunos nobles intentaron escabullirse, entre ellos estaban el conde Esteban de Blois y Pedro el Ermitaño, pero fueron descubiertos y regresaron llenos de ignominia.



La moral de los cruzados se elevó con el descubrimiento en la catedral de San Pedro de Antioquía de la "Sagrada Lanza", una supuesta reliquia de la crucifixión. No todos los jefes cruzados estaba convencidos de su autenticidad, pero sirvió para alentar una salida a la desesperada. El 28 de junio, seis "batallas" ( divisiones ) de infantería y unos pocos caballeros emergieron de la ciudad para en enfrentarse a los sitiadores. Las fuerzas musulmanas , tal vez cogidas por sorpresa y ciertamente desorganizadas por la falta de confianza entre Kerbogha y sus emires sirios, fueron rechazadas. Sólo los arqueros turcos montados del flanco occidental intentaron rodear la línea de combate de los cristianos, pero la división de reserva, a lomos de los pocos caballos que quedaban, frustró sus designios.



Según parece, las fuerzas de Kerbogha, muy superiores en número, se desintegraron rápidamente, quemando la hierba para facilitar su huida. Los cruzados atribuyeron su sorprendente victoria a la aparición de un ejército sobrenatural de soldados montados sobre caballos blancos, conducidos por los santos patronos militares San Jorge y San Demetrio.

Al poco se creaba el principado latino de Antioquía, que fue recobrado por los musulmanes en 1268.