lunes, 12 de mayo de 2008

Azincourt 1415.




Tras negarse el rey de Francia Carlos VI a ceder Normandía a Inglaterra, el rey Enrique V embarcó el 11 de agosto de 1415 hacia tierras galas, desembarcando en tierras normandas el día 13 de ese mes con una fuerza de unos 12000 hombres. El 22 de septiembre, después de un asedio de un mes, se apoderó de la ciudad de Harfleur, que necesitaba, al igual que Calais, como cabeza de puente para sus proyectos de conquista.

Diezmado su ejército por la disentería, el rey inglés decidió retirarse a sus cuarteles de invierno en Calais subiendo por la Picardía y Artois. Durante el sitio de Harfleur el rey francés había reunido ya un ejército en Rouan, aunque los borgoñones de Juan sin Miedo, declarados indeseables en el ejército real por los armañacs, no formaban parte de esta fuerza.

El 8 de octubre el monarca inglés se puso en marcha tras haber dejado una importante guarnición en Harfleur, el día 19 cruzaba el río Somme cerca de Béthencourt y el 24 de octubre se encontraba en las proximidades de Agincourt, no obstante su avance fue detenido por tropas francesas mandadas por el mariscal Bouciaut. Esta fuerza consiguió bloquear el acceso a Calais al ejército inglés. En esos momentos Enrique V tenía serios motivos para estar inquieto: su ejército estaba enfermo, era muy inferior en número, el tiempo era espantoso y el terreno un auténtico lodazal; por otra parte las fuerzas francesas de Boucicaut, a quien se le había unido el condestable d´Albret, le rodeaban con unos 20000 soldados cuando el rey inglés no contaba con más de 7000. Era obvio que todo parecía apuntar a una victoria francesa.

La mañana del 25 de octubre ambos ejércitos se desplegaron en una estrecha llanura situada entre el bosque de Tramecourt al este y el de Agincourt al oeste. En aquel momento se produjo un error táctico por parte de los franceses que a la postre resultaría fatal. La superioridad numérica francesa requería un amplio espacio para desplegarse y éstos habían llegado antes por lo que tenían la ventaja de poder escoger el terreno para enfrentarse a los ingleses; aún cuando dispusieron de la posibilidad de rodear al enemigo optaron por una colocación en profundidad que sólo permitía un enfrentamiento frontal, algo que favorecía a los excelentes arqueros ingleses.

Arquero inglés

El segundo error francés fue situar a sus arqueros y ballesteros en retaguardia y organizar las fuerzas en la formación clásica de una vanguardia seguida del cuerpo principal o “batalla”. En vanguardia se situaron la mayoría de los grandes caballeros del ejército francés: el condestable d´Albret, los duques de Orleáns y de Borbón, el mariscal Boucicaut, el señor de Dampierre, Almirante de Francia, etc.. Los duques de Bar y de Alençon y el conde de Nevers mandaban la batalla y la retaguardia se confió a los condes de Aumale y de Dammartin. Todos los hombres de armas de la vanguardia y de la batalla iban a pie; dos grupos de hombres de armas montados se situaron en los flancos de la formación para atacar a los ingleses por sus alas.

Ante ellos, el rey inglés dividió su ejército en tres grupos en una sola línea. A la derecha estaba el duque de York, en el centro el propio Enrique V y a la izquierda el señor de Camoys. En los extremos e intervalos de esta línea se distribuyeron los arqueros, que plantaron en el suelo, inclinadas delante de ellos, unas estacas puntiagudas para romper las cargas enemigas.

Hay quien dice que el condestable de Francia le ofreció al monarca inglés vía libre hasta Calais si se olvidaba de Normandía, no obstante la respuesta fue negativa. Enrique V se mantuvo a la expectativa esperando el ataque galo, pero los franceses se habían percatado de que el terreno que les separaba de sus enemigos era difícil y no lanzaron a la caballería. Para provocar al enemigo, el rey inglés hizo avanzar a sus arqueros hasta que sus flechas estuvieran al alcance de las tropas francesas.

A las once de la mañana las primeras líneas de caballeros franceses bajaron sus lanzas para cargar. El ataque resultó un desastre, ya que las monturas quedaron inmovilizadas por el barro y el lodo mientras los arqueros ingleses lanzaban una lluvia de flechas que no atravesaban las armaduras francesas. Los caballeros hubieron de desmontar y luchar a pie en medio de un terrible caos haciendo retroceder unos metros a la línea inglesa.

La caballería francesa es masacrada por las flechas de los "longbows"

En ese momento Enrique V ordenó enviar al combate cuerpo a cuerpo a sus arqueros , ballesteros y el resto de infantería que consiguió hacer retroceder a los franceses y causar grandes bajas en la segunda línea gala. En estos momentos la única línea francesa que estaba al cien por cien de efectivos era la tercera; compuesta por hombres de armas montados y gran número de infantes.

Poco después una fuerza francesa consiguió acercarse al campamento inglés y lanzar un ataque. Gran número de las tropas inglesas del campamento se encontraban ocupadas vigilando a los prisioneros por lo que Enrique V decidió ejecutarlos a todos para librar a sus soldados de esa tarea. La tercera línea francesa comenzó a recular ante el embite inglés y en poco tiempo fue aniquilada.

La infantería inglesa había vuelto a vencer a la poderosa caballería francesa tras Crécy en 1346 y Poitiers en 1356. Las bajas francesas resultaron altísimas; la flor y la nata de la nobleza de Francia había perecido en Azincourt.

Tres días después el ejército inglés embarcaba en Calais. Francia había perdido cinco duques, doce condes, 600 barones y multitud de caballeros, cortesanos y dirigentes. La estructura política, económica y militar de Francia había sido descabezada, y esta circunstancia produjo una confusión que permitiría a los ingleses ganar tiempo y ejercer una hegemonía sobre el territorio continental francés, que llevaría décadas neutralizar.

En la actualidad la zona de la batalla está bien conservada y hay un museo. También se realizan allí recreaciones históricas.
Escena del film "Enrique V" en la que se aprecian las estacas de los arqueros ingleses.















El campo de batalla en la actualidad.