viernes, 16 de mayo de 2008

Flodden Field, 9 de septiembre de 1513.


El siglo XVI fue el último en el que dos Estados diferentes, Inglaterra y Escocia, compartieron el territorio de las Islas Británicas, y aunque hubo periodos de estrecha cooperación entre ambos, a veces entraron en conflicto. La alianza francoescocesa de la primera década del siglo desencadenó una guerra entre Escocia e Inglaterra en 1513.

Enrique VIII había enviado tropas a Gascuña un año antes e invadió Francia en 1513. obteniendo una gran victoria en la batalla de las Espuelas. Jacobo IV de Escocia, cumplió con el compromiso contraído con Francia invadiendo Inglaterra con un enorme ejército. Cruzó el Tweed por Coldstream el 22 de agosto de 1513 con unos 25000 soldados, incluyendo un contingente francés. Los castillos de Wark, Norham y Ford cayeron rápidamente ante la artillería escocesa.


Los ingleses, mandados por el conde de Surrey avanzaron con 20000 hombres, entre los que había arqueros y billmen ( soldados armados con una alabarda rematada por un gancho ), pero no había arcabuceros ni piqueros; por otra parte sus piezas artilleras eran escasas.

El rey escocés respondió ante la aproximación inglesa adoptando una fuerte posición defensiva en la colina de Flodden, pero Surrey marchó rodeando el flanco escocés, poniéndose entre los escoceses y la ruta hacia Escocia. Jacobo tomó entonces una nueva posición defensiva en la colina de Braxton. Las bajas causadas por los cañones escoceses animaron a los highlanders a avanzar sobre la primera línea inglesa, pero ésta se mantuvo firme. Luego se ordenó avanzar a la parte central de los escoceses, cuyos piqueros fueron incapaces de llevar el ímpetu del ataque, siendo derrotados por la infantería de los billmen ingleses, con una eficacia semejante a la de los rodeleros españoles en Cerignola diez años antes






Imagen en un tapiz de la primera mitad del siglo XVI:

El centro de los escoceses se vio presionado al tiempo que otras tropas inglesas – que habían vencido ya al flanco escocés – atacaron por retaguardia. La derrota escocesa se había consumado.

Jacobo IV y unos 5000 de sus soldados murieron en el embite, además de gran parte de la nobleza escocesa.

Tras la batalla se llevaron a cabo negociaciones, que aseguraron la paz entre las dos naciones hasta 1542, año en el que Enrique VIII invadió Escocia para asegurarse su retaguardia antes de su segunda invasión a Francia.








Caballero inglés y billmen.


Esquema de la batalla.














El campo de batalla en la actualidad.