domingo, 25 de mayo de 2008

Teutoburgo 9 dC. ¡¡Varo, mamón, devuélveme mis legiones!!



En el land de la Baja Sajonia, actual Alemania, tuvo lugar una de las batallas más bestias de la historia de Roma. En los bosques cercanos a la actual ciudad de Kalkriese tres legiones, la XVII, XVIII y XIX fueron completamente aniquiladas por los germanos.

A principios del siglo I dc, Augusto intentó controlar Germania, una zona que estaba demasiado cerca de Italia y que había permanecido inconquistable. Los motivos del emperador eran obvios: crear una línea defensiva a lo largo del Elba era más fácil de mantener que una a lo largo del Rin. En el noveno año de nuestra era el emperador envió a un flamante gobernador a la región, Publio Quintilio Varo, cuyas órdenes eran romanizar la zona que supuestamente estaba ya bastante controlada por Roma.

Este despliegue de tropas no agradó en demasía a los germanos; entre ello surgió un líder rebelde que había sido un alto oficial en las legiones romanas y que tenía la ciudadanía romana: Arminio, de la tribu de los queruscos. Su experiencia como comandante en el ejército de Roma resultó vital para su gran victoria.

En el año 9 dc, el caudillo germano propagó el falso rumor de que había problemas en una zona alejada de la nueva provincia para que así el gobernador enviase tropas lo más lejos posible. El gobernador Varo cayó en la trampa y se dirigió a la presunta zona problemática con tres legiones, guiados por los exploradores de Arminio que se hicieron pasar por aliados de Roma, las legiones se perdieron en la zona más recóndita de Germania gracias a estos guías.

Una vez las tres legiones se encontraron en terreno desconocido, los ejércitos alemanes comenzaron el hostigamiento, al principio en forma de pequeñas emboscadas para que los legionarios no desconfiasen en exceso. Finalmente, Arminio consiguió que los romanos se situasen en la zona que había elegido para el ataque final: el bosque de Teutoburgo, al borde de los montes Wiehen. En esta zona el bosque era prácticamente impenetrable, más aún cuando empezó a llover con fuerza y el terreno quedó impracticable. La situación táctica de las tres legiones era nefasta; al oeste tenían el bosque y al este los pantanos de la zona. El momento que Arminio estaba esperando había llegado.

Los germanos cargaron salvajemente contra las legiones acorraladas con resultados aterradores; los carros de bueyes romanos estaban atascados por el barro, el movimiento era nulo; era el peor escenario posible para un combate a cargo de la infantería pesada de línea romana. La batalla duró tres días; los romanos apenas pudieron hacer nada para defenderse de la implacable marea asesina a cargo de los ligeros infantes germanos; totalmente acorralados por la complicadísima orografía y divididos desde el primer ataque, fueron incapaces de coordinar nuevamente sus líneas. Las legiones XVII, XVIII y XIX fueron completamente aniquiladas, el mismo Publio Quintilio Varo murió en la batalla.

El total de bajas romanas ascendió a unas 20000 o 25000, lo que hizo que no se pudiera sostener el limes germano. Esta batalla supuso la paralización del expansionismo romano más allá del Rin, convirtiéndose el rio en la frontera natural entre el Imperio y los pueblos bárbaros.

La derrota afectó muchísimo al emperador Augusto, según relata Suetonio: "siempre celebró el aniversario como un día de profundo pesar» y «a menudo se golpeaba la cabeza contra una puerta y gritaba: "¡Varo, Varo, devuélveme mis legiones!"»" Desde ese momento los romanos llamaron a esa derrota "el desastre de Varo" ( Clades Variana ) .













Monedas de la XIX legión ( 40 aC )


Monumento a Arminio