martes, 14 de octubre de 2008

Bannockburn 1314



Las guerras de independencia entre Inglaterra y Escocia comenzaron en 1296. Al principio, los ingleses salieron victoriosos con el saqueo de Berwick, la derrota escocesa en Dunbar y la expulsión del trono de John Balliol. La derrota inglesa en el puente de Stirling, en el año 1297, fue respondida por el triunfo de Eduardo I de Inglaterra en Falkirk al año siguiente. En 1304 se conquistó Escocia. Dos años más tarde, en 1306, Robert Bruce ocupó el trono escocés, y las guerras se reanudaron.

Eduardo II, que llegó al trono en 1307, era incapaz de proporcionar el liderato firme que su padre había ejercido. La posición inglesa se fue tornando más y más dificil. Uno de los castillos más importantes en manos inglesas era el de Stirling, que dominaba la ruta hacia el norte, hacia los Highlands. En la primavera de 1314 fue sitiado por Eduardo, el hermano del rey Rober Bruce. Se alcanzó un acuerdo según el cual si a mediados de verano no había llegado ninguna fuerza de relevo, el castillo se rendiría a los escoceses ( durante mucho tiempo se pensó que este acuerdo se realizó en 1313, pero hoy se sabe que fue un error del biógrafo de Bruce, John Barbour ).



Los ingleses no podían pasar por alto este desafío. Los preparativos militares ya estaban en marcha; las noticias prcedentes de Stirling empujaron a Eduardo II a la acción. Disponía de un ejército considerable. Se lanzó un llamamiento feudal, señal de que iba a ser una gran campaña, a una escala similar a las realizadas por Eduardo I en Escocia. Probablemente el ejército ascendía a 2000 soldados de caballería y 15000 infantes, muchos de los cuales serían arqueros. Eduardo y sus consejeros eran muy conscientes del terreno donde los escoceses probablemente iban a retarles, y se dio orden de que las tropas se preparasen para un enemigo establecido en la zona pantanosa próxima al río Forth.

Apenas existen datos sobre la composición del ejército escocés. Probablemente estuviese compuesto por entre 7000 y 10000 hombres de armas, con un máximo de 500 caballeros. La caballería escocesa no disponía de un equipo tan completo como el de la inglesa; es posible que contase con caballería ligera, adecuada para escaramuzas y tareas de reconocimiento, pero no para cargar contra las líneas enemigas. La infantería dispondría de pocas armas, entre ellas a destacar: hachas, espadas y picas, con un número escaso de arqueros.

La información sobre la batalla proporcionada por John Barbour ( biógrafo de Bruce ), escrita muy avanzado el siglo XIV, sugiere que los ingleses avanzaron sobre Stirling en diez divisiones, o cuerpos, aunque resulta poco probable. Los precedentes de otros ejércitos ingleses, como los de 1298 y 1300, indican la improbabilidad de más de cuatro secciones como máximo. Posiblemente los escoceses se habrían repartido en tres divisiones, preparados para luchar en schiltroms ( círculos defensivos de hombres armados con picas ).

La batalla fue inusual porque duró dos días; la mayor parte de los conflictos medievales eran muy breves, duraban sólo unas horas. El 23 de junio avanzaron dos formaciones de caballería inglesas. La vanguardia al mando de los condes de Gloucester y Hereford se encontró con un cuerpo de escoceses. Entre ellos estaba el mismo Bruce, que luchó cuerpo a cuerpo con Enrique de Bohun, sobrino de Hereford. Bohun intentó atacar a Bruce, y cuando los dos se vieron frente a frente, el rey escocés lo decapitó con su hacha. La lucha entre los dos bandos prosiguió su curso. Este enfrentamiento relativamente menor demostró que la caballería inglesa no era precisamente invulnerable. La otra fuerza de caballería inglesa, que se encontraba al mando de Robert Clifford, avanzó en el flanco opuesto. Le tocó enfrentarse a un schiltrom comandado por Thomas Randolf, conde de Moray. Clifford y sus hombres se retiraron, confusos e incapaces de romper la formación escocesa.



Por la noche las fuerzas inglesas cruzaron el río conocido como Bannock Burn y establecieron su posición en la llanura. Alexander Seton, un caballero escocés al servicio de Eduardo II, desertó del campamento inglés y se dirigió a comunicar a Bruce la baja moral de los ingleses y a animarle para que no dudara en lanzar un ataque al día siguiente. Los escoceses salieron de los bosques de New Park al amanecer, animados por las palabras de su rey. Los arqueros ingleses pudieron haber frenado el avance de los escoceses, pero fueron neutralizados por una carga de la caballería escocesa comandada por sir Robert Keith.

La respuesta inglesa al avance escocés fue una carga erncabezada por el conde de Gloucester, un hombre joven cuya carrera hasta el momento había estado marcada por la sensatez y la moderación, pero que por entonces entabló una disputa con el conde de Hereford sobre quién tenía derecho de guiar a la vanguardia de la batalla. Gloucester también discutió con el rey sobre la idea de que había que posponer el combate, y Eduardo le acusó de cobarde. Quizá fuera este el detonante que aguijoneó a Gloucester a emprender su fatal carga. Pocos hombres le acompañaron en su misión, y cuando llegó a las líneas escocesas no tardó en verse completamente rodeado, muriendo allí mismo.



La lucha se generalizó rápidamente, y los ingleses se vieron empujados hacia atrás por los escoceses en sus schiltroms. La caballería fue doblegada y rodeada, y cuando las tropas inglesas retrocedieron, comprobaron que cada vez les resultaba más dificil maniobrar. La lucha fue tremenda. Como cuenta Barbour: " Se produjo un estrépito de golpes cuando las armas chocaban contra las armaduras, y las lanzas se partían, y empujones y arremetidas..". Los ingleses fueron incapaces de mantener sus formaciones y rompieron filas.

A medida que se iba haciendo patente que los ingleses habían perdido, los hombres de Eduardo II decidieron que había que alejar al rey del desastre. Cuando Eduardo estuvo a salvo, un caballero llamado Giles de Argentine declaró heroicamente que él no estaba acostumbrado a huir. Se dio la vuelta y realizó su última carga contra las filas escocesas.

Aunque los datos sibre la batalla no coinciden entre si, las razones del triunfo escocés son patentes. Éstos lograron establecer una posición fuerte en un terreno que les era favorable. Contaban con un líder carismático y con un estudiado plan de acción. Los ingleses carecían de toda coherencia en su organización. Las acciones caballerescas, como las del conde de Gloucester o de Giles de Argentine resultaron ser auténticos suicidios. La derrota abrió el norte de Inglaterra a los ataques de los escoceses. El curso de la guerra fue favorable a Escocia hasta 1332 y 1333, con las victorias inglesas de Dupplin Moor y Halidon Hill.

Caballería inglesa atacando un schiltrom escocés.


Efigie funeraria de Robert Bruce en St Conan's Kirk.

3 comentarios:

Pablo Coelho dijo...

El autor no menciona anda sobre la casi probada intervenciòn templaria en las filas escocesas, que habría sido decisiva para el resultado de la batalla. Nadie tiene información al respecto? Hay algunos libros sobre la cuestión.

Anónimo dijo...

Existen varias versiones respecto de la participación de la "fuerza blanca" o el "tercer grupo" que entró en combate el segundo día de la batalla y comandados por Pierre d´Aumont. La cantidad varía entre 100 a poco más de 400 templarios. Lo discutible de esto es que a la fecha de la batalla la Orden del Temple se encontraba oficialmente disuelta y la especulación es que aquellos caballeros que no cayeron prisioneros en sus abadías escaparon a Escocia, ya que la iglesia católica tenía poca fuerza allí debido a al excomunión que pesaba sobre Robert The Bruce y por extensión a todo el país. Así, estos Templarios (con varios años sobre el cuerpo) devolvieron el favor a los escoceses y su rey y se unieron en la lucha que les devolvió su independencia. Existen en Escocia numerosas tumbas de templarios cuyos años concuerdan con esta época. Debió ser impresionante ver una fuerza de caballeros de blanco con la cruz roja entrar al campo de batalla con toda la leyenda que ya en esa época tenían.

Unknown dijo...

Estoy totalmente de acuerdo