jueves, 30 de octubre de 2008

Jemappes, noviembre de 1792. Gran victoria de la Convención.




Jemappes fue la primera gran derrota de un ejército profesional en Europa a manos de una fuerza guiada por el principio revolucionario de los "ciudadanos en armas". Esta forma de organización surgió de la Revolución Francesa en 1789, y de ella se esperaba que barriese a los mercenarios ( supuestamente desinteresados) del campo de batalla.


No obstante las guerras revolucionarias ( 1792-1802) fueron mucho más que un simple enfrentamiento entre ideologías opuestas y sus respectivas instituciones militares. Fuera de Francia, apenas nadie creía que la guerra era inevitable y todos pensaban que el rey Borbón era el único culpable por fracasar en las reformas que otras monarquías más ilustradas si habían llevado a cabo. Prusia, Ruisa y Austria estaban mucho más interesadas en los problemas de Europa del este. Francia continuó siendo una monarquía, pero el nuevo gobierno liberal de la Convención Nacional no logró resolver los problemas subyacentes. Mientras los radicales, los moderados y los conservadores se peleaban por el poder, la guerra cada vez parecía un modo mejor de salir del callejón sin salida en el que se encontraba el país. Los Países Bajos mantenían un levantamiento desde 1787 contra Austriam y en París todos creían que los habitantes de dicha región recibirían a los franceses como liberadores. La Convención declaró la guerra al emperador Habsburgo y dirigió la Armée du Nord, compuesta por 34000 hombres, con la intención de invadir Bélgica el 29 de abril de 1792.



Aunque los franceses superaban en gran número a los austríacos en la frontera, huyeron hacia el sur en su primer enfrentamiento. Francia parecía a punto del colapso total, lo que brindó a Austria y Prusia la oportunidad de aparcar sus propias diferencias. A cambio del reconocimiento de su posición destacada en el este de Europa, Prusia apoyó la oferta de Austria de arrebatar Alsacia y Lorena a Francia al amparo de una invasión para restaurar la autoridad de Luis XVI.


El exceso de confianza de los aliados provocó una falta de coordinación de los ataques en el nordeste de Francia a finales de aquel verano. El principal ejército prusiano se enfrentó a una fuerza francesa formada a toda prisa en Valmy, a 160 kilómetros al este de París, el 20 de septiembre de 1792. Después de disparar los cañones, los prusianos se retiraron con 184 bajas. Este enfrentamiento, por lo demás insignificante, tuvo unas serias repercusiones políticas. Al día siguiente, la Convención Nacional abolió la monarquía y proclamó la república. Faltos de provisones, los aliados se retiraron desordenados, permitiendo a los franceses invadir Renania y enviar más tropas a la frontera belga.


El mando del sector del norte recayó en manos del general Charles François Dumouriez, un pequeño aristócrata con más de treinta años de experiencia en el ejército real. La reforzada Armée du Nord de Dumouriez constaba ahora de 90000 soldados, lo que le daba una clara ventaja sobre los 50000 austríacos ( la mayoría de los cuales se hallaban dispersos dedicados a la seguridad interna y a las guarniciones ). Usando columnas más pequeñas para distraer a los austríacos de la fronter, Dumouriez empujó su fuerza principal hacia Mons con el objetivo de llegar a Bruselas. Sus tropas eran una mezcla del viejo ejército real y nuevas fuerzas de voluntarios. Constaban de 32 batallones de filas y 38 batallones más de voluntarios, con un total de 35000 soldados de infantería y 3000 de caballería en diez regimientos y cuatro compañías libres. De los 100 cañones se encargaban artilleros profesionales y expertos.


Los austríacos estaban mandados por el mariscal de campo Albert duque de Saschen-Teschen, que sólo pudo reunir a 13200 hombres en 14 batallones y 16 escuadrones, y 54 cañones pesados para enfrentarse a los franceses. Desplegó su ejército en una montaña al sur de la pequeña población de Jemappes, con la vanguardia protegida por un río, trincheras y el pueblo de Quaregnon.


Después de tres días de escaramuzas, Dumouriez finalmente se aproximó a primera hora del 6 de noviembre. Se desplegó en tres grupos, cada uno en dos líneas. El izquierdo, al mando del general Ferrand se dirigió a tomar Quaregnon, mientras que el derecho, al mando de Dampierre, dejó atrás Frameries para rebasar a los austríacos y expulsarlos de Mons. El centro protagonizaría entonces el ataque principal. Sin embargo las cosas no salieron como estaban planeadas.

Tras varias horas de bombardeos preliminares, los austríacos estaban en clara inferioridad numérica y de armas. El comandante francés ordenó a Ferrand que comenzase su asalto a las diez de la mañana. La infantería francesa formó columnas de batallón y avanzó rápidamente hacia Quaregnon, redesplegándose en línea para disparar a los defensores. Con el apoyo de su batería principal, los austríacos impidieron su avance. La primera línea del centro francés avanzó también en columnas de batallón para realizar el ataque principal en torno a mediodía. Alcanzados dos veces por el fuego pesado, los franceses realizaron algún progreso cuando Ferrand tomó al fin Quaregnon. No obstante, el ala derecha apenas logró progresar debido a la fuerte resistencia y fue incapaz de evitar que los austríacos escapasen hacia las dos de la tarde, dejando Mons atrás.

Los austríacos perdieron a 1241 soldados, y aunque los franceses reclamaron la victoria, sus asaltos frontales resultaron muy caros, sufriendo cerca de 4000 bajas.



El significado político de la victoria en Jemappes pesó mucho más que su importancia militar. Animada por el éxito, la Convención Nacional declaró su decisión dos semanas más tarde, de "prestar apoyo fraternal a todas las gentes que deseen recuperar su libertad", comprometiendo a Francia a una prolongada guerra ofensiva que desembocaría en el imperio de Napoleón. Por su parte, los austriacos se retiraron a Colonia tras la derrota, dejando los Países Bajos en manos francesas; no obstante al cabo de un año iniciaron una nueva ofensiva, recuperando gran parte de la provincia antes de lograr una derrota más convincente en Fleurus en junio de 1794.





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