sábado, 27 de septiembre de 2008

Hastings, octubre de 1066. De Bastardo a Conquistador.


Esta batalla entre Harold, rey de Inglaterra, y Guillermo el Bastardo, duque de Normandía, fue la culminación de una crisis sucesoria en el reino inglés: Eduardo el Confesor, rey de Inglaterra entre 1042 y 1066, no tenía heredero. Eduardo era hijo de Etereldo el Indeciso, rey de Inglaterra de 978 a 1016, y de Emma, de la casa ducal normanda, y se crió en el exilio en la corte de Normandía antes de ser llamado a Inglaterra en 1042. Llevó a algunos normandos a Inglaterra para que le ayudasen en su gobierno. Eduardo temía el poder de Godwin de Wessex, un potentado inglés a quien expulsó en 1051.

Prometió la sucesión al duque Guillermo, un pariente a quien conocía desde niño. Mientras tanto, Godwin organizó ataques contra Inglaterra y disfrutó de cierta simpatía entre los otros líderes de la sociedad inglesa, de manera que en cuestión de un año recuperó su poder. Después de su muerte, en 1053, el poder pasó a manos de su hijo mayor, Harold, que no solo era el hombre más poderoso del país: su hermana Edith, se casó con el rey Eduardo. Otro pretendiente era Harald Hardrada, rey de Noruega entre 1047 y 1066, descendiente del rey Canuto ( 1016-1035), que gobernó Escandinavia e Inglaterra.

Un pretendiente necesitaba ser aceptado por la poderosa aristocracia inglesa, y aunque es posible que algunos se opusieran a su sucesión, Harold probablemente fuese el candidato más aceptable. Además, antes de su muerte el 5 de enero de 1066, el rey Eduardo designó a Harold como su sucesor. Fue coronado el día de reyes de ese año.

Tanto Guillermo el Bastardo como Harald Hardrada, que se alió con el hermano exiliado de Harold, Tostig, se prepararon para la guerra.

Harold movilizó una flota y un ejército en la costa sur para hacer frente a la amenaza de Normandía, donde Guillermo reunió un ejército de unos 7000 hombres trasnportados en 776 barcos. Éste tuvo la suerte de que la presencia de un menor en el trono de Francia y el conflicto en Anjou neutralizasen a los potenciales enemigos continentales. Además, la diplomacia convenció al Papa de que honrase su expedición con un estandarte papal.

Por otra parte, Harald de Noruega, Tostig y su flota de 300 barcos desembarcaron cerca de York, derrotando a los condes del norte el 20 de septiembre en Fulford Gate. No obstante el ejército del rey Harold reaccionó rápidamente y atacó a los ejércitos escandinavos en Stamford Bridge el 24 de septiembre, batalla en la que murieron Harald y Tostig.

Cuatro días después, la noche del 28 de septiembre, el ejército del futuro Guillermo el Conquistador cruzó el canal de la Mancha y situó bases en Pevensey y después en Hastings. Guillermo deseaba luchar porque necesitaba una resolución rápida, y provocó a Harold arrasando Sussex. El rey se encontraba de regreso en Londres tras su victoria en Stamford Bridge e inspirado por su reciente victoria también estaba ansioso por entablar combate y aunque podría haber esperado a los refuerzos, marchó de inmediato hacia Hastings para acabar con el pretendiente al trono.

Harold ordenó a las levas locales que se le uniesen en el "viejo manzano", al norte de Hastings. Las fuentes sugieren que la respuesta no fue tan numerosa como cabría esperar. La deslealtad podría ser una explicación, pero también podría haber sucedido simplemente que Harold esperase atrapar a Guillermo por sorpresa y las levas tardasen en reunirse. En su descenso por la carretera de Londres, el ejército del rey se desplegó en la cumbre de lo que hoy se conoce como Battle Hill. Los espías de Guillermo habían detectado el avance y el ejército normando se reunió al pie de la montaña.

Los ingleses situaron sus flancos en el bosque, a ambos lados, de manera que los hombres de Guillermo harían frente a una carga ascendente que disminuiría el ritmo de la caballería y la infantería. El líder normando necesitaba una victoria rápida, ya que si los ingleses resistían, sus fuerzas acabarían aumentando.

Ambos bandos dependían de sus tropas de élite. Los caballeros de Guillermo y los "thegns" de Harold llevaban un tipo de armadura de malla muy similar y utilizaban lanzas y espadas, aunque muchos ingleses preferían las hachas de combate. Entre los dos ejércitos existían diferencias significativas. Los "thegns" ingleses viajaban a caballo, pero su tradición de luchar a pie se reforzó en este caso con la posición defensiva de Harold. Por el contrario, los normandos contaban con 2000 jinetes que aportaban movilidad. La elite inglesa contaba con el apoyo de levas locales apenas armadas y de dudoso valor militar, mientras que el duque Guillermo había reclutado a numerosos caballeros y mercenarios bien equipados. Además, los ingleses contaban con pocos arqueros en contraste con el alto número que había en las filas normandas.

Harold organizó un denso muro de escudos a lo largo de la montaña, con sus thegns en primera fila. Guillermo colocó al frente a sus arqueros con el fin de hostigar al enemigo, pero al lanzar cuesta arriba, apenas provocaron daños. La caballería y la infantería se organizaron en tres divisiones: los bretones a la izquierda, los normandos en el centro y los francos a la derecha. La batalla comenzó alrededor de las nueve de la mañana.


El primer asalto fue por parte de la infantería normanda, fue repelido y Guillermo tuvo que recurrir a la caballería por miedo a que su retirada provocase una derrota aplastante. Los ingleses comenzaron a perseguir a los bretones del flanco izquierdo, que parecían desordenados, y después se propagó el rumor de que Guillermo había muerto; sin embargo, éste reunió a sus hombres alzando su casco y recorriendo al galope la línea de batalla. Los ingleses que habían avanzado fueron aniquilados. Cabe la posibilidad de que Harold hubiese intentado un avance general que fue abortado por la muerte de sus hermanos, que hacían de guías. Las fuentes normandas aseguran que de esta crisis surgió una eficaz estratagrema: fingir la huida para atraer a los ingleses de manera que éstos abandonasen su línea defensiva y así poder matarlos en campo abierto. Esta estrategia se pudo utilizar en dos ocasiones a lo largo de la batalla. Sin embargo, la batalla desembocó en un enfrentamiento dificultoso en el que el muro de escudos inglés aguantó, aunque maltrecho.

Un acontecimiento fortuito decidió el desenlace. A medida que se acercaba la noche y los normandos se preparaban para el ataque final, una flecha alcanzó a Harold en el ojo. Los ingleses se sintieron perdidos ante la muerte del rey y el asalto de la caballería normanda otorgó la victoria a Guillermo.

En una época en la que las batallas rara vez duraban más de una hora, los ejércitos enfrentados en Hastings resistieron todo el día. Ambos comandantes impusieron una notable disciplina a sus tropas, y Guillermo demostró su habilidad táctica al explotar la movilidad ( si se creen las fuentes normandas que hablan de retiradas fingidas ). Al final, sin embargo, y como ocurre a menudo en las guerras, la casualidad resultó decisiva: la muerte de Harold dejó a los ingleses sin nada por lo que luchar.

La victoria en Hastings no garantizó el control de Inglaterra, pero sin un candidato obvio para la corona, los notables ingleses aceptaron con reservas a Guillermo, que fue coronado el día de Navidad de 1066. A continuación el nuevo rey tuvo que enfrentarse a continuas rebeliones y esperar a principios de la década de 1070 para ver su reino afianzado. Dado que la batalla decidió el destino del reino de Inglaterra, atrajo a un gran número de escritores y cronistas contemporáneos y fue también el tema de una gran trabajo de bordado, el tapiz de Bayeux. Además no se ha construido edificación alguna sobre el campo de batalla y se sabe donde se produjo el enfrentamiento porque Guillermo fundó Battle Abbey para conmemorar su victoria y ordenó que su altar mayor se situase en el punto exacto en donde el rey Harold cayó muerto.