viernes, 19 de septiembre de 2008

Nagakute 1584



Nagakute-Cho, junto a la ciudad de Toyota, fue el escenario de la histórica batalla en la que se enfrentaron los dos grandes generales de Oda Nobunaga, Tokugawa Ieyasu y Toyotomo Hideyoshi. Esta batalla abrió la puerta al shogunato de Edo.

A la muerte de Oda Nobunaga, sus generales se enfrentaron unos con otros por asumir el poder, pero la confrontación definitiva, reducidos los demás rivales o sometidos mediante acuerdos, enfrentó a los dos grandes servidores de Nobunaga: Ieyasu e Hideyosi. Ambos contendiedntes buscaron aliados y los viejos clanes que habían apoyado a Nobunaga se repartieron entre los dos generales enfrentados.



Tras la victoria de Hideyoshi en la batalla de Shizugatake, Oda Nobuo, el último de los hijos supervivientes de Nobunaga, se alió con Tokugawa.

Con dos hombres tan capaces, que habían aprendido las lecciones de la batalla de Nagashino, en la que el fuego de arcabuz concentrado y bien dirigido había causado gran mortaldad entre las filas enemigas, era inevitable llegar a una situación de tablas, aunque se produjeron numerosos y sangrientos combates. Mientras, las tensiones aumentaban a medida que cadabando adquiría nuevos aliados. Entre los de Hideyoshi se encontraban Mori Terumoto, Niwa Nagahide, Maida Toshiie, Mori Nagayoshi y algunos jefes más; Ieyashu contaba con Sasa Narimasa, Chosokabe Motochika y otros daimios menores. En total, Hideyoshi superaba a Ieyasu en una proporción de tres a uno en efectivos.


Las hostilidades comenzaron cuando uno de los daimios de Hideyoshi, Ikeda Nobuteru, puso sitio a Inuyama en el río Kiso, mientras otro de los daimios, Mori Nagayoshi, avanzaba hacia la base de Ieyasu en Kiyosu. Ante estas circunstancias, Ieyashu decidió enviar 5000 hombres al mando de Sakai Tadatsugu para enfrentarse al enemigo en Komaki, causando a Mori una pérdida de 300 hombres. Luego, aconsejado por su general Sakibara Yasumama, avanzó hasta Komaki, donde estableció una nueva base en la cima de una colina que dominaba la zona. Allí, Tokugawa se atrincheró y esperó.

Del encuentro se derivaron una serie de enfretamientos sangrientos con cargas y ataques de flanqueo que se sucedieron durante cuatro horas. Un samurái mató a Ikeda y Mori murió alcanzado por un tiro de arcabuz. Ieyasu resultó vencedor, tras perder a 600 hombres y 2500 sus enemigos.

La batalla de Nagakute comenzó propiamente cuando los hombres de Ikeda abrieron fuego con sus arcabuceros en contra de la división del Clan Ii del ejército de Tokugawa. Mori, esperó hasta que Ieyasu moviera sus tropas en auxilio del clan Ii para poder flanquearlos; sin embargo, Tokugawa cargó hacia el frente lo que evitó que pudieran aplicarle esa maniobra. Mori Nagayoshi fue desmontado de su caballo, lo que desmoralizó las tropas de Ikeda. La cabeza de Ikeda fue tomada poco después y al arribo de refuerzos de Hideyoshi, Ieyasu decidió retirarse de la batalla y evitar más muertes por lo que regresó a Komaki.

Al final, sin embargo, Ieyasu se sometió a la autoridad de Hideyoshi, una decisión que resultó ser muy práctica. Juntos, los dos generales eran imbatibles e Hideyoshi, el más viejo de ellos, estaba impaciente por conquistar el resto de Japón. Que lo consiguiera tan rápidamente es una prueba de sus habilidades militares, pero también de su sabiduría política. No llevaba a sus enemigos hasta el límite como hacía Nobunaga; generoso con ellos, les permitía conservar algunas de sus posesiones y nuncá eliminó a un clan al completo. Por el contrario, les dejaba en el mismo cargo que habían poseído, una vez seguro de su lealtad, aumentando sus fuerzas con las de sus enemigos. Además cambió la forma de recompensar a los samuráis por sus hazañas en combate al pagarles con oro en lugar de con tierras.